Mediación Penitenciaria

Entendimiento y encuentro entre personas

La primera experiencia puesta en marcha por la AMPC, la mediación penitenciaria, se ubica en el contexto de prisión, donde la mediación se convierte en una potentísima herramienta para el entendimiento y el encuentro entre las personas, además de puente para el crecimiento personal.

La prisión es, posiblemente, el contexto más necesitado de espacios para el diálogo, la autorresponsabilización y la paz que la reconciliación y el acuerdo común ofrecen en caso de diferencia interpersonal no resuelta cara a cara.

Desde estos supuestos se inicia de manera efectiva en marzo de 2005 el proyecto de mediación en el Centro Penitenciario Madrid III, Valdemoro, con el consentimiento y apoyo de la entonces Dirección General de Instituciones Penitenciarias.

Uno de los aspectos más complejos en el inicio de un proyecto como este dentro de prisión, consiste en incardinarlo dentro del funcionamiento regimental, reglamental, tratamental y burocrático de la misma.

A lo largo del primer año, el trabajo de mediación se desarrolla exclusivamente con personas calificadas de incompatibles a raíz de una disputa con un compañero.

Puente para el crecimiento personal

Es a partir del segundo año de ejercicio cuando se comienza a mediar en conflictos de reciente ocurrencia, con parte de la sanción impuesta aún pendiente de resolver, donde la mediación tiene el peso de un criterio más en manos de la Comisión Disciplinaria del Centro para decidir acerca del futuro inmediato de esas personas en relación a las consecuencias por el conflicto.

Adicional a esto, en los años sucesivos se abrieron dos nuevas vías de acceso. Por un lado las instancias que los propios internos presentan al Director para iniciar un proceso y por otro lado, una cuarta vía, que es a través de las coordinaciones con los equipos técnicos del Centro Penitenciario, lo cual habla de la confianza cada vez mayor de la institución y sus trabajadores en la labor desarrollada por la AMPC.

También desde el año 2011, se comenzó un Taller de Facilitación en la Gestión del Conflicto, que supone el cierre a un intensivo trabajo de entrenamiento en habilidades sociales desarrollado por el personal técnico del Módulo de Respeto del centro, taller que se repite en el año 2012 y siguientes.

En el transcurso de estos años, el trabajo ha sufrido la evolución esperable de todo proyecto que se nutre de la propia experiencia y se adapta al aprendizaje adquirido por ensayo y error. Se trata de un trabajo pionero e innovador. Por tanto, la carencia de referentes obliga a la revisión continua y a la adaptación del trabajo técnico a las demandas que la situación plantea.

De esta evolución y gracias al apoyo que a día de hoy seguimos recibiendo por parte de la Institución Penitenciaria, se han desarrollado distintos talleres de acuerdo a las necesidades específicas de cada centro de cumplimiento. Todas estas actuaciones y nuestra actitud de apertura a seguir construyendo y aprendiendo, han constituido el origen de nuevos programas.

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