AMPC

Actividad

Mediación Penal

Mediación Penitenciaria

Nuestro trabajo en Mediación Penal con adultos surge en octubre de 2005, mediante un acuerdo entre la AMPC, el Servicio de Planificación del Consejo General del Poder Judicial y la Fiscalía de Madrid.

La primera experiencia arranca en noviembre de 2005 en el Juzgado de lo penal num. 20 de Madrid, introduciendo la mediación en la fase de enjuiciamiento y extendiendo su desarrollo hasta enero de 2007.

De forma casi paralela, se inicia en septiembre de 2006 la práctica de la mediación penal en la fase de instrucción y enjuiciamiento de faltas en dos Juzgados de Instrucción: el 32 y el 47.

A partir de enero de 2007 comienza la experiencia en la fase de ejecución en el Juzgado de Ejecuciones num. 4 de Madrid y es en diciembre de ese mismo año cuando se amplía al Juzgado de lo Penal num. 6.

Parte del trabajo que realiza la AMPC consiste también en compartir nuestros saberes y experiencia con otras asociaciones que igualmente quieren introducir los principios y práctica de la Justicia Restaurativa a través de la mediación penal.

Es así como se han ido sumando órganos judiciales y mediadores a esta experiencia, hasta alcanzar casi los doscientos órganos judiciales que, a día de hoy, desarrollan experiencias de mediación en España, de la mano de asociaciones como la Asociación Apoyo de Madrid.

La primera experiencia puesta en marcha por la AMPC, la mediación penitenciaria, se ubica en el contexto de prisión, donde la mediación se convierte en una potentísima harramienta para el entendimiento y el encuentro entre las personas, además de puente para el crecimiento personal.

La prisión es, posiblemente, el contexto más necesitado de espacios para el diálogo, la autorresponsabilización y la paz que la reconciliación y el acuerdo común ofrecen en caso de diferencia interpersonal no resuelta cara a cara.

Desde estos supuestos se inicia de manera efectiva en marzo de 2005 el proyecto de mediación en el Centro Penitenciario Madrid III, Valdemoro, con el consentimiento y apoyo de la entonces Dirección General de Instituciones Penitenciarias; aún permanece vigente y activo.

Uno de los aspectos más complejos en el inicio de un proyecto como este dentro de prisión, consiste en incandinarlo dentro del funcionamiento regimental, reglamental, tratamental y burocrático de la misma.

A lo largo del primer año, el trabajo de mediación se desarrolla exclusivamente con personas calificadas de incompatibles a raíz de una disputa con un compañero.

Es a partir del segundo año de ejercicio cuando se comienza a mediar en conflictos de reciente ocurrencia, con parte de la sanción impuesta aún pendiente de resolver, donde la mediación tiene el peso de un criterio más en manos de la Comisión Disciplinaria del Centro para decidir acerca del futuro inmediato de esas personas en relación a las consecuencias por el conflicto.

En todo este tiempo ha existido otra vía de acceso a la mediación: las instancias que los propios internos presentan al Director para iniciar un proceso.

Es en los últimos tiempos cuando se está abriendo una cuarta vía de derivación: las coordinaciones con los equipos técnicos del Centro Penitenciario, lo cual habla de la confianza cada vez mayor de la institución y sus trabajadores en la labor desarrollada por la AMPC.

En junio de 2011 se desarrolla un Taller de Facilitación en la Gestión del Conflicto, que supone el cierre a un intensivo trabajo de entrenamiento en habilidades sociales desarrollado por el personal técnico del Módulo de Respeto del centro, taller que se repite en el año 2012 y siguientes.

En el transcurso de estos años, el trabajo ha sufrido la evolución esperable de todo proyecto que se nutre de la propia experiencia y se adapta al aprendizaje adquirido por ensayo y error. Se trata de un trabajo pionero e innovador. Por tanto, la carencia de referentes obliga a la revisión continua y a la adaptación del trabajo técnico a las demandas que la situación plantea. Estamos abiertos a seguir aprendiendo.