Familias

DIÁLOGOS RESTAURATIVOS. REVINCULACIÓN ENTRE PERSONAS INFRACTORAS Y VÍCTIMAS FAMILIARES.

Se trata de un programa de justicia restaurativa, donde las personas destinatarias son las familias de las personas penadas, como víctimas del delito de acuerdo a los derechos reconocidos en el Estatuto de la Víctima y las directivas europeas.

Nuestra experiencia a lo largo de más de 20 años de trabajo nos ha mostrado el sufrimiento de los daños derivados del delito en las familias y cómo estas participan en la aceptación de una falsa responsabilidad. El objetivo de este programa es que las víctimas familiares sean reconocidas y tratadas de manera respetuosa y sin discriminación, utilizando un enfoque individual adaptado a sus necesidades, garantizando el derecho a asistencia, servicios de apoyo y protección.

Los esfuerzos desde AMPC se han centrado en desarrollar distintas acciones y programas desde el ámbito de la justicia restaurativa, contribuyendo a dar respuesta a las necesidades de todas las personas afectadas (víctimas, victimarias y comunidad). De esta forma, entendemos que la respuesta ante el delito debe ser integral y mucho más allá del castigo, creando los procesos necesarios para la responsabilización por el daño causado, la reparación del mismo y el establecimiento de mecanismos que ayuden en la prevención del delito y la paz social.

El proyecto se dirige a unidades familiares afectadas por la incursión, de alguna de las personas que la conforman, en la vida delictiva. Tiene 3 líneas de acción:

  • Reparar y asistir a estas familias. El Estatuto de la Víctima (Ley 4/2015) y las directivas europeas olvidan incluirlas como víctimas del delito, y no les hacen partícipes del derecho a asistencia y reparación. El proyecto considera a las familias un factor clave para que las personas victimarias asuman la responsabilidad del daño causado y su compromiso de cambio real. Esto se enmarca en la prevención terciaria, que busca, a partir del análisis de las consecuencias del delito en la familia, la comunidad y la sociedad, implementar acciones que eviten que el delito se repita.

  • Que estas familias sean Agentes de Paz en un escenario donde el delito es considerado un recurso más de vida. Este enfoque se basa en la prevención secundaria, que consiste en implementar acciones específicas en grupos y entornos con alto riesgo de incurrir en conductas delictivas. Consideramos que las familias pueden ser agentes clave en la prevención de nuevos delitos, tanto por el cambio que promueven en las personas infractoras como por el aprendizaje transformador que transmiten al resto de miembros de la unidad familiar.

  • Tras años trabajando con personas penadas en los Talleres de Diálogos Restaurativos, hemos identificado que a muchas de ellas les impacta profundamente darse cuenta del daño que han causado con el delito a su familia. Debido al aislamiento, la negación del delito, la falta de responsabilización, entre otros factores, las personas victimarias no suelen tener consciencia plena de las consecuencias que han generado sus acciones delictivas en el núcleo familiar.

Estas familias, sin cometer delito alguno, son castigadas por ello. Expresan la necesidad de contar sus vivencias, de ser comprendidas más que de comprender, y muchas reclaman su reparación para poder superarlo. Dotándoles de herramientas, adquieren una posición que les permite cambiar positivamente su contexto en el largo plazo.

Este programa inicia en 2021 y actualmente se lleva a cabo con familias de la Comunidad de Madrid.

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