Fabricantes de paz

Se trata de un programa de justicia restaurativa desarrollado junto a la Confraternidad Carcelaria de España (CONCAES), donde por primera vez los destinatarios directos son las familias de las personas reclusas y penadas, como víctimas del delito de acuerdo a los derechos reconocidos en el Estatuto de la Víctima y las directivas europeas.

Nuestra experiencia a lo largo de más de 15 años de trabajo nos demuestra como las familias sufren los daños derivados del delito y participan en la aceptación de una falsa responsabilidad. El objetivo es que todas estas víctimas y sus familiares sean reconocidos y tratados de manera respetuosa y no discriminatoria, utilizando un enfoque individual adaptado a sus necesidades. Garantizando el derecho a asistencia, servicios de apoyo y protección.

Los esfuerzos desde AMPC se han centrado en desarrollar distintas acciones y programas desde el ámbito de la justicia restaurativa, contribuyendo a dar respuesta a las necesidades de todos los afectados (víctima, infractor y comunidad). De esta forma, entendemos que la respuesta ante el delito debe ser integral y mucho más allá del castigo, creando los procesos necesarios para la responsabilización por el daño causado, la reparación y respuesta al mismo y el establecimiento de mecanismos que ayuden en la prevención del delito y la paz social.

El proyecto se dirige a unidades familiares afectadas por la incursión de uno de sus miembros en la vida delictiva. Tiene 3 líneas de acción:

  • Reparar y asistir a estas familias. El Estatuto de la Víctima (Ley 4/2015) y las directivas europeas olvidan incluirlas como víctimas del delito, y no les hacen partícipes del derecho a asistencia y reparación.

  • El proyecto considera un factor clave para hacer que las personas penadas asuman la responsabilidad del daño causado y su compromiso de cambio real. Prevención terciaria, acciones realizadas una vez cometido el delito, que tras el análisis de sus consecuencias reales en la familia, en la comunidad y en la sociedad, eviten que éste se repita.

  • A estos familiares en Fabricantes de Paz, en un escenario donde generalmente se convierte el delito es un recurso más de vida. Prevención secundaria, acciones en un ámbito y colectivo específico que tienen alto riesgo de cometer un hecho delictivo. Consideramos a estas familias un agente principal de prevención de nuevos delitos, tanto por el cambio que generan en las personas infractoras, como el aprendizaje que proyecten en el resto de miembros de la familia.

AMPC y CONCAES hemos participado de manera conjunta en más de 1.250 Diálogos Restaurativos en los últimos 4 años, un común denominador en las personas penadas es el impacto que les genera ver el daño que causó con su delito a su familia, madre, padre, cónyuges, o descendencia. Por el aislamiento o la negación del delito, los penados no suelen tener conciencia plena de las consecuencias negativas de su hecho delictivo en su núcleo familiar.

Estas familias, sin cometer delito alguno son castigadas por ello. Expresan la necesidad de contar sus vivencias, de ser comprendidas más que de comprender, y nos reclaman su reparación para poder superarlo. Si les dotamos de herramientas tienen una posición que les permite cambiar positivamente su contexto en el largo plazo.

Fabricantes de Paz se llevará a cabo en 2021 con familias de la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Región de Murcia.

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